Los tatuajes no impiden DONAR sangre, tus creencias SÍ.

En el tema de donación de sangre, tener algún tatuaje es un estigma físico, una etiqueta que te limita y segmenta.

Pareciera que los impedimentos para ser candidat@ como donador de sangre son muchos sin embargo, la realidad es que hoy en día la ciencia impacta todas las variantes y en realidad ayuda a minimizar los riesgos tanto para quien dona sangre, como para quien la recibe.

Como en muchos temas sociales el sesgo se da precisamente por falta de información al respecto. Y es que los seres humanos tenemos un miedo intrínseco a lo desconocido. 

Es normal y natural. Por ello bien dicen que la información es poder, cuando conoces todas las aristas de una situación te sientes mucho más segur@ para tomar decisiones acertadas, decisiones desde la información, no desde el miedo o la ignorancia. 

Desafortunadamente en la mayoría de las ocasiones la desinformación viene estrechamente relacionada con las creencias y mitos sociales, esas “verdades a medias” que se van pasando de boca en boca y de generación en generación y que inevitablemente crean el imaginario social que al cabo de un tiempo, se vuelve un estereotipo. 

Éste es el caso respecto a los tatuajes y el estereotipo de persona con el cual se le relaciona, que en automático genera una serie de conceptos negativos, lo cuales sin duda llevan a la discriminación en diferentes ámbitos. Desde lo social y lo particular, hasta temas de salud pública como donar sangre. 

Probablemente a muchos de nosotros nos dijeron nuestros padres: 

“Si te tatúas no me podrás donar sangre si algún día lo necesito”.

 

Por supuesto, cuando se trata de manipulación los medios no importan, es el fin lo realmente fundamental. 

El único impedimento que existe respecto a la realización de tatuajes y la donación de sangre está relacionada con TEMPORALIDAD, una vez que haya pasado 1 año del último tatuaje puedes donar sangre como cualquier persona, porque al final todos somos “cualquier persona” hasta el momento en el que liberas tus creencias y un poco de tu sangre para salvar la vida de alguien más. 

En ese momento, te vuelves especial, te transformas en un ser humano empático y consciente. 

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